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F.A.HAYEK (Nobel de Economía en 1974): “A diferencia de socialistas y conservadores, el liberal no es un hombre de partido. Es, más bien, un partidario de la libertad.”

Archivos de la categoría ‘Zapatero’

Zapatero se burla de la catástrofe de los cercanías en el programa de Buenafuente

Publicado por lugoliberal en Noviembre 17, 2007

El presidente Aznar compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista se presentó en el plató con la camisa ostensiblemente manchada de negro, disculpándose por ello ante el presidente. Aznar, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “no te preocupes, hombre. Ya entiendo, habrás venido paseando por las costas gallegas, ¿no?, ahí donde el Prestige…”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.
El presidente Zapatero compareció anoche en el show televisado de un conocido humorista. En un sketch preparado de antemano, el humorista fingió llegar tarde, disculpándose por ello ante el presidente. Zapatero, con la sonrisa bailándole en los ojos, siguió el guión diciéndole “ya, habrás venido con cercanías, ¿no?”, para prorrumpir a continuación en una risa cómplice que fue acogida con aplausos por el público.
Bien, una de estas dos situaciones no se ha producido, pero la otra sí. Una de ellas hubiese provocado manifestaciones callejeras convocadas por la oposición, plenos extraordinarios, peticiones de dimisión, proclamas inflamadas, acusaciones de insensibilidad y sangrantes parodias televisivas, con repetición una y otra vez del sketch. La otra no. Una de ellas hubiera sido explotada hasta la saciedad y oportunas encuestas hubieran ratificado la vertiginosa pérdida de popularidad del impertinente líder. La otra no. Es sencillo: una de ellas la hubiera protagonizado un líder de la derecha y la hubiese utilizado la izquierda y los nacionalistas. La otra la ha protagonizado el líder de la izquierda… y el resto del universo la ha acogido con considerable suavidad. Es la bula de la izquierda, la enorme ventaja con la que parte el izquierdismo en la vida política española. [...] Sigue leyendo a Antonio Jaumandreu

El vídeo del programa de Buenafuente: http://www.youtube.com/watch?v=ivhhnR-X9Ko

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Madera de Zapatero. Retrato de un presidente

Publicado por lugoliberal en Noviembre 9, 2007

No leer a Santiago González es perderse artículos brillantes, simpáticos y razonados. El de hoy: ABC. ‘Madera de Zapatero. Retrato de un presidente’ y es el último libro del benemérito polígrafo Suso de Toro. El libro se gestó de manera ‘casual’: “Pásate por Moncloa, nos tomamos unas cervezas -¿birras?- y hablamos“.

El diario de Vocento en Madrid incluía un despiece con cuatro perlas extraordinarias. La más impresionante de ellas es el relato de su último encuentro con su madre moribunda. No hay, si ustedes se fijan, ilación entre las dos frases del testimonio. Vayamos a la primera:
La parte más íntima de su cariño la volcó en mí.
¿Qué será la parte más íntima del cariño de una madre? La más externa podría ser el tatuaje canónico en brazo de legionario: “Amor de madre”. Demos por bueno en todo caso que el pequeño José Luis era el ojito derecho de doña Purificación Zapatero. Pero no se ve la relación con la frase siguiente:
La última frase que le dije fue: “¿Mamá, crees que voy a ser presidente?”
Había otras maneras más airosas (y lógicas) de rematar la redacción, José Luis, después del vuelco del cariño materno. Por ejemplo:
Ya en su lecho de muerte, me dijo: “Hijo, tú serás presidente.”

También tendría un pasar que él hiciera una última promesa:
“Mamá, cumpliré tu sueño. Voy a ser presidente.”
Pero esas preguntas sobre el propio futuro a una madre en trance tan irrepetible, revela un egocentrismo preocupante. Eso sin contar con que uno se arriesga a que su propia madre le responda:
“Sí, hombre, para adivinanzas estoy yo ahora”.

Otro tanto cabría decir sobre su confesión acerca de sus hijas. Aparte del dudoso criterio pedagógico que se desprende de la expresión, esta contiene una incongruencia intrínseca: Rendirse ante cualquier cosa positiva que hagan las niñas (ante la obra bien hecha) es incompatible con rendirse antes de empezar. Extraordinario misterio plantea su relación con el abuelo paterno: ¿Qué es lo que no había intelectualizado? No está claro, pero, en cualquier caso, ¿cómo se intelectualizará un fusilamiento? ¿Cómo se intelectualiza a un abuelo?

Lo de la luz de Sonsoles, en cambio, tiene menos misterio: «La primera vez que vi a Sonsoles con ese chubasquero amarillo, El País en la mano, en el hall de la facultad, cuando la vi y la miré a la cara, dije: ‘Tengo que hacer lo que sea. Tuve mucho trabajo, mucha competencia, porque Sonsoles es una mujer guapa [¡e inteligente, claro!]. Entonces supe que lo que debía hacer era invitarle a un proyecto vital compartido».
Eran los reflejos del chubasquero amarillo con que nos la había descrito en su primer encuentro en el hall de la facultad, en aquella memorable entrevista de Marie Claire. Puede que, por entonces, aún fuesen los destellos de El País.

PD: Tras leer este brevísimo anticipo, he amenazado de muerte a mi librero para que me consiga un ejemplar cuanto antes.

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La nueva estrategia: Zapatero "de España"

Publicado por lugoliberal en Agosto 31, 2007

Magistral David Gistau describiéndonos la nueva estrategia electoral del Presidente R. Zapatero. Después de adelgazar el Estado y aumentar las diferencias entre autonomías (más aún que el PP en las anteriores legislaturas) quiere convencernos de que se siente muy español. La política autonómica de Zapatero no es ni españolista ni de socialista. No cree en un Estado fuerte que ayude a las autonomías cuando hay problemas, ni que las más favorecidas ayuden a las más pobres. Pero ahora con su campaña de maquillaje (y toda la amplificación de los medios afines) quiere convencernos de lo contrario. Lo dicho, genial Gistau. Aquí os dejo un extracto:

“El ‘Zetapé’ de la nueva temporada es un invertido. De entrada, y para la Operación Triunfo del proceso electoral, le ha robado el apodo a Rosa y emerge de las vacaciones convertido en Zetapé de España: patillas de hacha, porte de banderillero, pasodobles en los paseíllos del hemiciclo, muñeca legionaria colgada del retrovisor, y una silueta del toro de Osborne en el fuselaje del avión presidencial, que desde ahora despegará siempre al alba y con viento duro de Levante. Olé. El hombre que hasta hace bien poco no reconocía más patria que la libertad o el Marie Claire, de pronto se abraza a la unidad de destino en lo universal.
Suena ‘Manolo el del Bombo’ para la Biblioteca Nacional. Hasta José Bono vuelve a ser necesario como coartada, mientras que el ejemplo de la Regàs demuestra que del Frente del Ebro se prescinde ahora como del lastre arrojado desde la barquilla de un globo. Ante la cercanía de las elecciones y la resistencia del rinoceronte etarra a los dardos narcóticos de la paz, el Gobierno regresa a las posiciones que fueron abandonadas en el comienzo de la legislatura, cuando se montó un cordón sanitario contra cualquier «patriota de hojalata» que permaneciera en ellas. […] a partir de septiembre, los «hombres de paz» volverán a ser terroristas sin otro horizonte que la cárcel ante los que se apela a la unidad previamente demolida.
Que ya no importa ofender a los socios periféricos, los de la «puta España» de Rubianes, replicando con un patriotismo de atrezo a la eterna asociación, típica de esta izquierda, de lo español con lo facha. Que el nacionalismo no monopoliza el progresismo ni, por tanto, cualquier cauce ajeno al nacionalismo ha de ser rancio y cavernario por definición. En realidad, esto es lo que lleva diciendo toda la legislatura la oposición a Zetapé de España,
la del PP, la de los críticos maltratados como Rosa Díez, la de las plataformas surgidas por reacción como Ciutadans. A todos ellos, a los que se intentó poco menos que echar del país para abrir hueco a De Juana Chaos, se les exige ahora que cumplan con el deber de la unidad ante la emergencia, como si les estuvieran invitando ahora a ocupar esas posiciones, como si no fueran los que las defendieron cuando Zetapé las abandonó porque era lo que le interesaba entonces para aferrarse a la cuota de poder personal, que continúa siendo su único principio no reversible.”

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La crisis navarra dinamita la estrategia Zapatero

Publicado por lugoliberal en Agosto 14, 2007

[...] Se trataba de ofrecer, desde el Gobierno del PSOE, a los nacionalistas las más altas cotas de soberanía a cambio de su apoyo a la estabilidad del Gobierno, mediante una profunda reforma de los estatutos de las llamadas nacionalidades históricas —Cataluña, País Vasco y Galicia—, al tiempo que se negociaba con ETA su aterrizaje en este nuevo marco político y el final de su violencia, tras incluir en la pretendida reforma del Estatuto vasco tres concesiones políticas a la banda terrorista: el derecho a decidir el futuro de los vascos, la unificación de Navarra y del País Vasco, y el reconocimiento de la nación vasca, lo que se aprobó en la reuniones secretas de Loyola con ETA y PNV. Además, el Gobierno de Zapatero se comprometía a sacar de la cárcel a los presos etarras y a pagarles durante unos años un buen sueldo (1.500 euros al mes) para su reinserción social.
El modelo confederal autonómico facilitaba el aterrizaje de ETA en la vía política, y el Estatuto catalán se convertía en el ensayo general, el «Estatuto piloto», a imitar e incluso a superar luego por los gallegos y los vascos, respectivamente. Con todo ello, el presidente daba pruebas inequívocas de su audacia —o temeridad—, llegando incluso a burlar la Constitución por la vía de leyes orgánica que permitían colar los nuevos Estatutos, a la espera de su posterior refrendo por un controlado Tribunal Constitucional, lo que todavía está por ver.
El resultado que se esperaba de semejante plan, que el presidente Zapatero iba urdiendo e improvisando a medida que avanzaba la legislatura, era tan ambicioso como sorprendente: se cambiaba el modelo de Estado, sin pasar por una reforma constitucional, ETA dejaba las armas, el PSOE conseguía un pacto de hierro con los nacionalistas como paladín de la nueva España confederada, el PP se quedaba aislado en el conjunto del Estado y Zapatero pasaba a la Historia como el gran pacificador de ETA y arquitecto de la nueva España, completando su obra con una revisión de la Guerra Civil, de la Transición y de la historia del PSOE, lo que le permitiría quedarse en el poder veinte años más.
Pero en tan ingente obra el presidente necesitaba la complicidad del PSOE, un Gobierno sumiso, de los grandes medios de comunicación y el desvarío del PP, que, según los cálculos de La Moncloa, acabaría «echándose al monte» a la vista de la nueva situación. Para ello, Zapatero tenía que liquidar a los barones socialistas que fueron artífices de los pactos de la Transición, unos cesados en sus feudos por muy distintos motivos —Vázquez, Bono, Ibarra, Redondo, Simancas, Maragall, Puras, etcétera, y otros silenciados y sometidos al disfrute del poder, como González y Guerra, reformando a su favor el marco audiovisual español —que el PP fue incapaz de equilibrar en los tiempos de Aznar—. [...]
Sigue leyendo el artículo de Pablo Sebastián en ABC

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Honor, respeto y sentido de la transcendencia

Publicado por lugoliberal en Agosto 13, 2007

[...] Y sin embargo allí, andando ya hacia el Monumento al Soldado Desconocido, en la zona más alta del inmenso camposanto que alberga más de un cuarto de millón de tumbas de soldados caídos en todas las guerras de esta nación desde la Civil a la de Irak, se nota que su única preocupación está en cumplir bien un deber que considera importante y que es respetar y hacer respetar a tanto turista despreocupado aquel lugar que ella, sin ninguna duda, considera sagrado. La solemnidad en esta mañana no se debe solo al soldado desconocido en cuyo epitafio está grabado el “cuyo nombre solo por Dios conocido” ni a los miles de tumbas de los últimos 140 años. Una vez más -ahora sucede con más probabilidad los lunes al no celebrarse entierros los fines de semana-, se ha abierto una tumba fresca cerca del monumento y se han reunido en torno a ella oficiales de los Marines y civiles, hombres y mujeres, con traje de domingo. Aunque, por respeto, los visitantes no se acercan a la ceremonia ni ven el nombre en la lápida, el honrado no es desconocido a la vista de los muchos que lo lloran. Suenan las salvas de honor, desaparece el féretro en la fosa y se retira en su uniforme azul inmaculado la Guardia de honor. Quedan rezagados compañeros, familiares y amigos. Difícil saber qué y cómo piensan de esa guerra lejana. Con las estadísticas en la mano es más que probable que una mayoría de los asistentes opine que aquella guerra de Irak fue un error, que la posguerra ha sido una absoluta calamidad y que los soldados deberían volver cuanto antes y dejar a los iraquíes a su suerte. Es probable. Lo que también es seguro es que quien más siente en este momento la tragedia de la guerra es la señora de mediana edad que junto a la tumba abierta, inmóvil, abraza la bandera que arropaba el ataúd y que dos soldados le han entregado tras doblarla según el rito. No suele ser razonable sacar conclusiones de situaciones anecdóticas como la descrita. Todas las tragedias son distintas por mucho que las iguale la muerte, el dolor por la pérdida irreparable. Sin embargo, es mucho lo que los europeos y especialmente los españoles podríamos añorar de este culto al sacrificio que se escenifica por aquellos que han muerto en acto de servicio. Un abismo separa la solemnidad que une a la pobre negra y a la madre del caído de otra anécdota con otro muerto, éste un soldado español, muerto en acto de servicio en El Líbano. Cuentan las crónicas del funeral por seis soldados que el presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, se acercó a hablar con las familias. En un momento dado se acercó al padre de una de las víctimas y le expresó su condolencia en los siguientes términos: “Una pena. Seguro que había ido al Líbano a comprarse un coche. ¿No?” “Respeto, entiendan”, pedía la vieja negra de Arlington para aquellos que a lo largo de la historia corta de los Estados Unidos de América habían muerto sirviendo a su patria. Honor, respeto y sentido de la trascendencia del sacrificio y de la vida, pedía para sus queridos muertos aquella mujer sencilla con su raído uniforme de guarda. El presidente del Gobierno de España, de una de las naciones con más larga historia del mundo, no encontraba en cambio otra forma de acercarse al padre del militar caído que buscar un circunloquio para llamar mercenario al hijo.[...] Lee el extraordinario artículo completo de Hermann Tertsch en ABC

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